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por Gabriela Gomez, música, sonoterapeutaTécnicamente el ADN es el ácido desoxirribonucleico que vive en el núcleo celular. Su función es codificar los programas biológicos heredados: características físicas, capacidades, aptitudes intelectuales y psicológicas. La doble hélice del ADN fue descubierta en 1953 y cincuenta años después, en 2003, se descodificó el Genoma Humano. Pero ¿Qué se descodificó? En realidad sólo un 3 % del ADN llamado activo porque produce proteínas. El 97 % restante, que parece no estar haciendo nada, fue llamado chatarra y considerado inservible.
Los trabajadores de la luz consagrados al estudio del ADN sabemos que es en ese 97 %, la parte multidimesional, que se encuentra la inteligencia del ADN, la receta para hacer un humano, el manual de instrucciones que da forma al humano divino.
El ADN biológico/espiritual está compuesto de 12 puertas que crean un entramado resonante. Dichas puertas contienen todo tipo de información sobre nuestra totalidad: la primera es la hélice física del ADN o Genoma Humano. Contiene la herencia biológica y tiene la capacidad de crear un puente entre el ADN 3% y el ADN 97%. La 2 es la capa de las emociones y de autoestima. Contiene información sobre el Plan divino o Misión, la 3 es la capa de la acción y ascensión, la 4 y 5 son las características de tu esencia divina y contienen información sobre nuestra identidad energética, la 6 es la conexión al Yo Superior, la 7 y 8 son las capas Lemurianas y la 9 -el fuego de la Shechinah- es la capa de la sanación porque produce una confluencia de energías entre los genes, la sabiduría innata del cuerpo y la consciencia humana. Esta capa es el catalizador que da origen a un nuevo comienzo escrito en las capas 10, 11 y 12, las Capas de Dios. A cada capa se le ha asociado un nombre divino hebreo.
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