Pusieron a personas mirándose a los ojos durante 4 minutos y consiguieron una reacción maravillosa…

Todos tenemos a nuestro alrededor personas a las que queremos: padres, hermanos, parejas, hijos… Compartimos parte de nuestra vida con ellos y tenemos un grado mayor o menor de intimidad. Pero ¿alguna vez nos hemos parado a mirarnos de verdad?

Según una campaña que está triunfando en Singapur, nuestras relaciones están cada día más desconectadas. Y para demostrarlo, han hecho un experimento con varias personas a las que han sometido a un reto aparentemente muy sencillo: solo tenían que pasar 4 minutos sin hacer otra cosa que mirarse a los ojos. El resultado es muy interesante.

El experimento se llevó a cabo en una sala en las que iban entrando grupos de dos personas que tenían vínculos estrechos de distinto tipo: un padre y una hija, un matrimonio, dos hermanas… La sala es totalmente blanca, no hay ruidos ni distracciones, tan solo una cámara grabando de cerca los rostros de los participantes.

Las reacciones iniciales son de cierta incomodidad: risas, movimientos nerviosos y cara de circunstancias. Y es que, en esta vida ajetreada que llevamos, es muy infrecuente que nos detengamos a mirar fijamente a ninguna persona. La sensación es más poderosa de lo que cabe pensar.

A medida que transcurre el tiempo, algo mágico ocurre. Los participantes se relajan. Empiezan a mirarse de verdad. Afloran los recuerdos y los sentimientos. El amor que sienten unos por otros se hace tan palpable que a muchos se les llenan los ojos de lágrimas, tanto a los protagonistas del vídeo como a los espectadores que han llenado las redes de comentarios sobre lo emotivo de la experiencia.

Tus relaciones son preciosas. Protégelas”. Con este eslogan termina este anuncio que, al fin y al cabo, es de una compañía de seguros de vida y, con aquello de invitarte a que te “reconectes” con tus seres queridos, en realidad te está sugiriendo algo tan poco emotivo como dejarles dinero cuando te mueras. ¡La magia de la publicidad!